Discurso de Camilla Croso, Presidenta de la CME, VI Asamblea Mundial

Su Excelencia Subsecretaria General de las Naciones Unidas, Sra. Amina Mohammed; Su Excelencia Sr. Ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Sr. Pradeep Gyawali; estimada Directora de la Iniciativa por la educación de las niñas, de las Naciones Unidas, Sra. Nora Fyles; estimado Presidente de la Campaña Nacional por la Educación de Nepal, Kumar Bhattarai; estimada Presidenta de ASPBAE, Nani Zulminarni;

Estimada Monique Fouilhoux, Presidenta del Consejo de la Campaña Mundial por la Educación; estimados amigos de sueños y luchas compartidas, de 87 países de todo el mundo:

Namastê. Es un honor y un placer estar con ustedes esta mañana aquí en Katmandú, Nepal, donde hemos sido tan amablemente recibidos, entre las cordilleras más altas del planeta y sus sagradas montañas. Quiero expresar mi gratitud a la Campaña Nacional de Nepal por la Educación y a ASPBAE por su atención con cada uno de nosotros y por el trabajo que han realizado y que realizarán en los próximos días. Estimada Amina Mohammed, qué honor y qué alegría tenerla entre nosotros. Gracias por su sólido compromiso con la justicia económica, social y medioambiental, así como con los derechos humanos, por su decisiva contribución a la definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 y por su generosidad con nuestra Campaña.

Éste es momento para la celebración: somos más de 300 representantes de sindicatos de profesores, organizaciones estudiantiles, activistas de derechos humanos y movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales, que actuamos juntos por el derecho a una educación gratuita, inclusiva y pública para todos, al servicio de la justicia social.

Celebramos permanecer unidos en el viaje que iniciamos hace casi 20 años, la red que hemos creado, la articulación de raíces y comunidades, y nuestros logros reflejados en los cambios concretos en las vidas de millones de personas, los obstáculos que hemos superado, la solidaridad que hemos cultivado, el aprendizaje que hemos consolidado y compartido, y las amistades que han florecido. Nuestra historia refleja una madurez fundamental que nos permite enfrentarnos a escenarios cada vez más complejos y difíciles. Esta Asamblea marca el inicio de nuestro 20º aniversario, que celebraremos el próximo año. En los próximos meses daremos visibilidad a la historia de nuestra red y de nuestras historias, haciendo que nuestro legado sea conocido y valorado por todos nosotros y por amplios sectores de la sociedad a través de todos los continentes.

La Campaña Mundial por la Educación ha llegado para hacer historia: se lanzó en 1999 mediante la creación de una red inicial que incluía a Education International, la Marcha mundial contra el trabajo infantil, ActionAid International y Oxfam Novib, así como las campañas nacionales por el derecho a la educación de Bangladesh y Brasil, dejando claro desde el principio su compromiso con la creación de una red con una base sólida. Esto tuvo lugar en Senegal, en la víspera del Foro Mundial por la Educación de Dakar, en 2000. Incluso en esta primera etapa, la Campaña ya participaba activamente en los debates y en el comité redactor del Marco para la Acción de Dakar y sus objetivos de la Educación para todos. Muchos de los presentes hoy aquí estábamos allí: David Archer, Monique Fouilhoux, Frans Roselaers, Rasheda Choudhury, Maria Khan, yo misma y tantos otros que no están aquí pero que siguen inspirándonos. Éste es el caso de nuestro primer Presidente, Kailash Satyarthi, hoy Premio Nobel de la Paz, así como Elie Jouen, miembro histórico de Education International que falleció en 2016 y a quien me gustaría honrar hoy aquí. Durante uno de nuestros últimos encuentros, mientras reflexionaba en las formas de avanzar de nuestra Campaña Mundial, nos instó a estar siempre preparados para reinventarnos.

Hoy nuestra Campaña tiene miembros en unos 100 países y ha ampliado su diversidad lingüística, así como la de sus actores, siempre dentro del campo de los derechos humanos. En los últimos dos días, hemos celebrado nuestra primera Reunión de jóvenes, integrada por estudiantes y jóvenes representantes que forman parte de nuestras coaliciones nacionales, así como de otras organizaciones miembro, y que por lo tanto ya son parte de nuestra red. Esta Reunión es un hito importante, ya que fortalece nuestras relaciones con estos actores y apunta a nuestra renovación como movimiento.

Debido a que la Campaña Mundial nació en el contexto del Foro Mundial por la educación para todos, en 2000, otro hito clave fue la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda Educación 2030, en 2015. No hay duda de que esto fue trascendental, culminando tres años de intensas negociaciones intersectoriales. Para el sector de la educación, esto fue motivo de celebración. Pudimos aprobar una agenda educativa basada en la perspectiva de los derechos humanos, amplia y holística, garantizando 12 años de educación gratuita, desde la primera infancia hasta la educación superior, incluyendo la educación de jóvenes y adultos. En el año 2000, la Campaña Mundial participó en el Comité redactor de la Agenda Educación 2030, negociando y debatiendo activamente sus principios, así como la redacción de los textos. Los ODS constituyeron y seguirán constituyendo una oportunidad única para interactuar en el diálogo y el análisis intersectorial, además de servir para establecer relaciones con actores de otros campos distintos a la educación.

Como reflejo de la amplitud de la Agenda Educación 2030, merece la pena mencionar que, desde 1999, el repertorio temático de la Campaña Mundial se ha ampliado considerablemente. La lucha por una financiación nacional adecuada y una cooperación internacional sólida, en la que las coaliciones educativas nacionales de los países donantes han contribuido decisivamente, marca nuestra trayectoria y, en años recientes, esta lucha ha ganado perfiles importantes. La Campaña ha presionado a los estados para que se comprometan a aumentar la financiación pública para la educación pública, alcanzando al menos el 6 % del PIB, de forma que se pueda fortalecer y suministrar de forma gratuita, en línea con los principios del derecho a la educación. Los miembros de nuestra campaña se han esforzado constantemente para controlar el gasto presupuestario, garantizando su calidad y su implementación total.

Las coaliciones nacionales de Zimbabue, Senegal, Palestina y Nepal han trabajado en este sentido y muestran resultados impactantes; del mismo modo, el desarrollo de una plataforma regional para monitorear la financiación de la educación en Latinoamérica y el Caribe nos ha permitido impulsar el debate, concienciar e impulsar la presión pública para el aumento de la financiación de la educación en la región.

Esta lucha se ha vuelto cada vez más compleja teniendo en cuenta la tendencia creciente de múltiples formas de privatización de la educación, así como la primacía del beneficio sobre el cumplimiento del derecho. Todos nuestros miembros se han opuesto enérgicamente a la privatización de la educación generando investigaciones, elevando la concienciación pública, denunciando a los actores que la promueven, así como sus consecuencias negativas, trabajando para revertir los procesos en países como Filipinas, Ghana y Chile, así como interactuando con comités de derechos humanos, parlamentarios y los medios.

Además, la CME ha llamado la atención sobre el problema del endeudamiento educativo en países, una práctica regresiva que ha resurgido con fuerza en los últimos años y que algunos actores de la agenda educativa nacional pretenden naturalizar. Esta tendencia marca un importante contratiempo. Frente a esto y a los casos de grandes disminuciones en los presupuestos educativos, la Campaña ha estado trabajando para fortalecer l cooperación internacional y los mecanismos de justicia fiscal a nivel nacional (Bangladesh, Zambia y Sierra Leona) y a nivel internacional (G20 y Naciones Unidas).

Otros asuntos clave han atraído nuestra atención a lo largo del tiempo, como la educación inclusiva y la aparición de múltiples formas de discriminación en y a través de la educación. Fundamentalmente, exigimos una educación que practica y promueve los derechos humanos, ser capaces de romper las relaciones desiguales de poder que perpetúan la opresión y el sometimiento. Nuestros miembros han realizado un arduo trabajo en estos asuntos, especialmente en lo que respecta a la lucha por la igualdad de género, y los derechos LGTBI de las personas con discapacidades. Éste último ha logrado mayor visibilidad en la agenda pública y ha aumentado la priorización debido al trabajo realizado por activistas en este campo, aunque aún debe hacerse mucho más. En relación a la igualdad de género, aunque parece haber un consenso sobre la importancia de este asunto, también a través de la adopción de tratados internacionales de derechos humanos y el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5, vemos un creciente retroceso en Latinoamérica y el Caribe, donde autoridades públicas y amplios sectores sociales exigen la retirada de toda referencia al género en las escuelas, así como una exhaustiva educación sexual, asuntos ambos fundamentales para superar el patriarcado, prevenir la violencia sexual y garantizar los derechos sexuales y reproductivos de niñas y mujeres. Permaneceremos alertas y vigilantes frente a esta tendencia regresiva y, en este sentido, los casos compartidos por nuestros colegas de Bolivia, Mozambique y Pakistán durante nuestro evento de aprendizaje, nos inspiran.

Sin duda, el contenido de los planes de estudios y las prácticas jurídicas son disputados en escuelas de todo el mundo, además del mencionado asunto de género. De hecho, nuestros miembros se han centrado en garantizar una amplia participación de la comunidad educativa en la definición de políticas públicas y diseños curriculares en base a una visión amplia y humanística de la calidad educativa, intentando resistir las presiones para reducir su alcance y profundidad, ya sea por la influencia de evaluaciones estandarizadas y a través de la influencia de métodos reduccionistas o mercantilistas para los planes de estudio, que valoran solo la lectura, la escritura y las matemáticas, en detrimento del resto de áreas de conocimiento, expresiones artísticas y eventos culturales o deportivos.

La militarización de las escuelas, así como la creciente influencia de los fundamentalismos religiosos que desafían la educación pública secular, han entorpecido el pensamiento crítico y han promovido la censura en la escuela. En algunos países, como Brasil, las autoridades públicas han animado a los estudiantes a acusar a los profesores que supuestamente son de izquierdas, o que promueven debates relacionados con el género. Aunque inconstitucional, esta práctica ha ganado espacio e influencia en las escuelas. Nuestros miembros han luchado frente la legislaciones regresivas y controladoras, y a favor de marcos legales y políticos que promuevan una educación emancipadora y descolonizadora a todos los niveles, que promueva la libertad, la autonomía académica, el pensamiento crítico y la creatividad para dialogar en igualdad con una cosmovisión múltiple. Debemos ir más allá de las paredes de las aulas, relacionándonos más con comunidades y territorios, promoviendo el pensamiento crítico con un amplio abanico de personas. Una de las mociones políticas presentadas por ActionAid en esta Asamblea aborda precisamente estos asuntos fundamentales.

La lucha por la valoración del aprendizaje, por mejores condiciones laborales, incluyendo salarios y formación, así como por la autonomía académica e investigadora, han sido también constantes en la Campaña Mundial, contando especialmente con Education International. A pesar de un aparente consenso en que valorar la docencia es un pilar para la realización del derecho a la educación, necesitamos presionar constantemente para dichas condiciones se cumplan, incluyendo sistemas de evaluación docente formativos, en lugar de punitivos, y garantizando leyes laborales consistentes con los estándares de derechos humanos y un trabajo decente.

Nuestras Semanas de Acción Mundial por la Educación, que se celebran cada mes de abril, se han centrado en otros temas clave relacionados, por ejemplo, con una educación de por vida. En 2009, trabajamos en la educación joven y adulta, mientras que 2012, nos centramos en promover el derecho al cuidado y la educación en la primera infancia. Ambos han sufrido de una baja priorización, ya sea en relación al contenido del plan de estudios, ya sea en relación al presupuesto educativo. Coaliciones de países como la República Democrática del Congo, Albania, Vietnam y la República Dominicana han hecho un trabajo de fundamental importancia en el caso de la primera infancia. Por turnos, coaliciones de Angola, Haití y Mongolia, así como todas las redes regionales que integran la Campaña Mundial, han contribuido sistemáticamente a dar visibilidad y demostrar los caminos para avanzar en la educación de jóvenes y adultos.

No menos importante, nuestros miembros se han dedicado cada vez más a luchar por pueblos y países en situaciones de conflicto, emergencia, migración y refugio. Las crisis humanitarias han cambiado las dinámicas de políticas públicas, de la financiación nacional e internacional, así como la sincronización política de las respuestas. Nuestra Campaña ha respaldado y expresado su solidaridad con los procesos de emergencia y conflicto como en el caso de Yemen, Rohynga y la caravana migrante que deja Centroamérica hacia Estados Unidos a través de México.

Por último, la Campaña Mundial por la Educación siempre ha mantenido, y siempre lo hará, un incansable compromiso con el fortalecimiento de la sociedad civil, garantizando su derecho a la participación, la libertad de expresión y la protesta. En años recientes, hemos observado el cierre de espacios para la participación, así como un aumento de la criminalización de profesores y estudiantes. Nuestra red ha dado visibilidad a dichas violaciones de derechos humanos nacionales e internacionales ante las autoridades y los medios, para ampliar la concienciación social. La lucha por una mayor participación de niños, adolescentes, jóvenes y adultos es un punto de inflexión de la Campaña Mundial por la Educación y debemos continuar trabajando colectivamente y en colaboración en esta dirección.

La Campaña Mundial por la Educación ha alcanzado éxitos importantes en los últimos años a nivel nacional, regional e internacional, basándose en una agenda holística y estratégica. La sexta Asamblea Mundial se presenta como una oportunidad clave para profundizar nuestro análisis de contexto, dirigiendo nuestra atención hacia los desafíos actuales y los actores que se presentan en este escenario, permitiéndonos de esta forma determinar nuestras prioridades y estrategias políticas para la acción del futuro.

Debemos continuar consolidando nuestro movimiento, que establece la base desde la que proyectamos nuestros ideales y horizontes y promovemos cambios, ampliando nuestra pluralidad y nuestra capilaridad sobre el terreno, donde tendremos que promover un incremento de la reflexión, el diálogo y la lectura del mundo. 2018 marca el 50º aniversario de Pedagogía del oprimido, libro seminal del educador Paulo Freire. En esta ocasión merece la pena recordar una de sus muchas afirmaciones importantes, que subraya que la lectura del mundo debe preceder a la lectura de la palabra. Nuestra comprensión del mundo es una condición indispensable para la acción transformadora de buscamos, permitiéndonos ser creativos, decididos y efectivos en la promoción de un mundo más justo y digno para todos.



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