El derecho global a la educación: una crisis que el mundo no debe descuidar

El 24 de enero marca el día internacional de la educación, como se indica en el Calendario de la ONU.  Este día representa una gran oportunidad para que la sociedad civil, los interesados ​​en la educación y los socios celebren y reflexionen profundamente sobre la crisis educativa mundial que se avecina. Con millones de niños no escolarizados y analfabetos, el mundo no puede quedarse quieto y callado mientras los niños, nuestros futuros líderes mundiales están privados de su derecho humano básico que es la educación.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4) exige una educación de calidad inclusiva y equitativa además del fomento de “oportunidades de aprendizaje permanente para todos”. El aprendizaje es primordial para todos los objetivos de desarrollo sostenible. La educación erradica la pobreza, fomenta la prosperidad y promueve que haya sociedades pacíficas, justas e inclusivas.

El 2019 es un año crucial para la educación. El mundo está a una década de alcanzar los ambiciosos objetivos ODS 2030. Sin embargo, hoy en día, la búsqueda de objetivos de desarrollo sostenible y educación en el mundo continúa encontrándose con una presión extremada y grandes desafíos.

Si bien se han tomado medidas positivas para reconocer y mejorar el estado de la educación en todo el mundo, las estadísticas nos muestran que aún nos queda un largo camino por recorrer y mucho por hacer para poder garantizar que todos y cada uno de los niños en todo el mundo ejerzan su derecho a una educación gratuita y de calidad equitativa, desde la primera infancia.

Así que hoy en día, mientras el mundo celebra este rol, nos preguntamos ¿dónde estamos en cuanto a la Declaración de Incheon para la Educación 2030 que establece la visión de la educación para los próximos quince años?

A nivel mundial podemos decir que la educación está en crisis. Existe un creciente reconocimiento de la educación como factor de ajuste para alcanzar los objetivos de los ODS, sin embargo, el mundo se está quedando atrás en cuanto al cumplimiento de sus objetivos y existen razones para todo esto.

 

La desigualdad específicamente desigualdad de género en educación.

La creciente brecha entre la desigualdad y la educación es evidente en los vínculos entre el estatus social y la educación. Los que tienen y los que no tienen. Hay tan solo un puñado de padres de élite en todo el mundo que se ven obligados a inscribir a sus hijos en escuelas privadas para mejorar la posibilidad de una mejor educación y una vida mejor, lo que a veces conlleva un costo astronómico y unos precios extremadamente elevados. Mientras que los más desfavorecidos, debido a las interferencias y circunstancias sociopolíticas, no tienen más remedio que confiar en el sistema de educación pública para proporcionar un mejor futuro para sus hijos. La desigualdad no solo habla de la capacidad de la persona para superar los desafíos sociales impuestos por la sociedad y la incapacidad de poder brindar suficientes medios económicos para la familia y sus necesidades, sino que la desigualdad también conlleva cuestiones sistémicas más amplias, como la problemática de género.

Como dice el famoso refrán, “si educas a una niña, estarás educando a una nación”, sin embargo, en el 2018, el título del informe del Banco Mundial “EL PRECIO DE NO EDUCAR A LAS NIÑAS ES PERDER OPORTUNIDADES: EL ALTO COSTO DE NO EDUCAR A LAS NIÑAS, presentó un panorama sombrío. A nivel mundial, las niñas todavía se encuentran en el extremo inferior de obtener educación en comparación con los niños. “En cifras internacionales, nueve de cada diez niñas terminan la educación primaria, pero solo tres de cada cuatro terminan su educación secundaria obligatoria”. El hecho de que hoy en día, las investigaciones indiquen que las disparidades de género en la educación todavía afectan negativamente la trayectoria de las niñas en todo el mundo, se traduce en otro ejemplo de que la sociedad le está fallando a las niñas. Muchas de las niñas que se ven forzadas a abandonar la escuela sufren el matrimonio prematuro, menores ingresos durante su edad adulta, lo que aumenta la pobreza en los hogares. El mundo no puede permitirse una generación futura ni una sociedad dominada por hombres que inhabilitan a las niñas, marginan a las mujeres, les silencian y privan a las naciones de un desarrollo equitativo, sostenible e inclusivo.

La educación en países en crisis – el caso de Yemen

Yemen está dividido por el conflicto civil. La falta de acceso a los servicios sociales básicos, la pobreza inducida y la inanición hacen desplazarse a cientos de miles de personas e impide que millones de niños ingresen en las aulas. La educación es la principal víctima de esta crisis, que causa el derribo de toda una futura generación de niños en Yemen. Según los informes de las Naciones Unidas, hay un total de 2 millones de niños que no asisten a la escuela desde 2015. Y ya para más colmo, el país se enfrenta a una grave escasez de maestros remunerados y ahora más de 2000 escuelas sirven como refugios para los desplazados o el ejército. Las repercusiones injustificables del conflicto en países devastados por la guerra en todo el mundo solo pueden dar lugar a estados que viven intensa angustia de existencial global y que deben abordar los líderes mundiales deben abordar adecuadamente. Ignorar la crisis educativa en los países en conflicto es una atrocidad de los derechos humanos.

 

Privatización en y de la educación

La educación es y sigue siendo un bien público y los gobiernos son los únicos responsables de este deber y del derecho humano básico. El auge y crecimiento de la privatización en y de la educación debería intensificar los debates y las acciones tangibles en torno al financiamiento de la educación nacional que lleven a cabo un sistema educativo y beneficios verdaderamente transformadores, así como que conlleve el empoderar a todas las comunidades e individuos. La mercantilización de la educación exaspera las disparidades sociales, acrecienta la exclusividad social, especialmente en los países de bajos ingresos donde se debe dar prioridad a la educación pública equitativa. En Uganda Kampala, por ejemplo, , aumentaron las escuelas privadas de bajo costo y más rentables en un ocho por ciento en el 2015 y cuentan con más del ochenta por ciento de los niños que asisten a la escuela. Un informe reciente de Mauritania indica que ha habido un aumento del once por ciento en el número de escuelas privadas, pasando de 417 a 702 escuelas entre los años 2016 y 2017. Los inversores de estos mecanismos privados de educación no regulados deben darse cuenta del peligro precario de aislar la crisis educativa mundial, culpándola directamente en los sistemas políticos corrompidos. Existe una próspera sociedad civil en todo el mundo y gobiernos dispuestos y ONG verdaderamente comprometidas con la transformación de la educación de no dejar a nadie atrás.

 

En conclusión

La sociedad civil es el ancla que impulsa la acción estatal más receptiva y efectiva en el sector educativo. Una sociedad civil global unida tendrá la capacidad de cuestionar problemas sistemáticos más profundos que permiten que persistan los sistemas de mala calidad y que a su vez, aboguen por un cambio sostenible.

Se podría decir que, si las niñas obtuvieran seis años más de educación en todos los países, sus ingresos promedio podrían aumentar en casi un 9 por ciento y con 12 años de educación, las niñas podrían ganar más del 40 por ciento. Hay que facultar a las niñas en la toma de decisiones y transformar sus vidas y las que las rodean para siempre.

Los líderes mundiales deben unirse en contra de los ataques a las escuelas y los esfuerzos para proteger la educación de los niños, especialmente en las zonas que se hallan en conflictos bélicos. Las escuelas siempre deben permanecer en zonas seguras para así garantizar el aprendizaje.

La próxima década es el momento de realizar mayores acciones y de adoptar compromisos renovados en coordinación con la agenda global universal y ambiciosa compartida, que busque erradicar la pobreza a través del desarrollo sostenible para 2030.

Dejemos que este primer Día Internacional de la Educación sea un momento importante en la trayectoria del movimiento educativo. La lucha compartida en todos los continentes para garantizar finalmente que todas las personas, de todos los ámbitos de la vida, tengan acceso a oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda su vida, que estén equipadas con los conocimientos y las habilidades requeridas para vivir en este mundo globalizado de ritmo acelerado, a fin de participar plenamente en la sociedad y contribuir a desarrollo sostenible. Que esta batalla sea una batalla que el mundo no puede permitirse el lujo de ignorar. Deje que la próxima década sea un período decisivo en el que las instituciones, la sociedad civil y los gobiernos cumplan con las demandas reales y las necesidades educativas actuales.

 

Autor: Refaat Sabbah: presidente de la Campaña Mundial por la Educación y activista de toda la vida de los derechos humanos y la educación. Sabbah es el Presidente de la Red Árabe para la Educación Cívica (ANHRE), y es el fundador de la Coalición Árabe para la Educación para Todos (ACEA).



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