Las organizaciones de la sociedad civil hacen un llamado a los Estados y a la comunidad internacional para garantizar el derecho a la educación para todos durante la crisis del COVID-19

Las organizaciones de la sociedad civil hacen un llamado a los Estados y a la comunidad internacional para garantizar el derecho a la educación para todos durante la crisis del COVID-19

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Philani Ndebele, Oficial de Comunicaciones, Campaña Mundial por la Educación (CME), [email protected], +27 64 045 8191

29 de abril de 2020, Johannesburgo, Sudáfrica – El impacto de la pandemia del COVID-19 en la educación no tiene precedentes. Más de 1,5 billones de estudiantes, que representan alrededor del 91% del total de estudiantes inscritos, se han visto afectados después del cierre de las escuelas en 191 países. En una declaración conjunta firmada por 74 organizaciones en todo el mundo, la Campaña Mundial por la Educación (CME) hace un llamado a acciones colectivas e inclusivas para garantizar que el progreso hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluso el ODS 4, no se revertirá.

A la fecha, más de 3 millones de personas han dado positivo por COVID-19, y más de 200,000 han muerto en todo el mundo. Entre los afectados directa e indirectamente se encuentran educadores, padres, tutores, profesores, estudiantes y alumnos. Empujados más hacia los márgenes de la extrema vulnerabilidad se encuentran las niñas y adolescentes, mujeres, refugiados, desplazados y migrantes, las personas con discapacidad, y los 75 millones de niños y jóvenes que son víctimas de catástrofes provocadas por el cambio climático o desplazados por la fuerza por conflictos armados.[1] Muchos países en desarrollo enfrentan grandes desafíos con sus sistemas educativos nacionales y la pandemia del COVID-19 contribuye a exacerbar la situación.

En su declaración, la Campaña Mundial por la Educación (CME) reafirma que las intervenciones y políticas a corto, mediano y largo plazo que responden a la crisis deben ser equitativas, sensibles al género, transformadoras y protectoras de los derechos humanos. Las intervenciones y políticas deberían incluir a las personas más pobres y vulnerables de la sociedad, incluso las personas con discapacidad, y responder a las diferentes necesidades, realidades contextuales y riesgos que enfrentan las personas.

Trabajando en la primera línea de la educación en emergencias, Refat Sabbah, Presidente de la CME, enfatizó que:

 “El brote del COVID-19 agravó la difícil situación de aquellos que ya eran vulnerables. Deberían adoptarse medidas apropiadas para garantizar el acceso a una educación pública, gratuita, y de calidad para todos y garantizar que la continuidad de la educación durante las emergencias sea parte de las estrategias de respuesta a la crisis del COVID-19 «.

La CME recuerda el propósito central de la educación que va más allá de los resultados básicos de aprendizaje. La educación debería facilitar el desarrollo de conocimientos y relaciones que permitan el disfrute de los derechos humanos fundamentales de manera individual y colectiva en contextos de emergencia y no emergencias por igual. Por lo tanto, al aumentar la capacidad transformadora de la educación en tiempos de crisis, se logran mejores condiciones para construir la igualdad, la inclusión, la justicia y la prosperidad.

Para lograr esto, significa que:

En el corto plazo, la prestación de la educación debe acelerarse a través de estrategias creativas e innovadoras hechas a medida para llegar a TODOS los estudiantes, independientemente de sus circunstancias, e implementadas de manera que no profundicen las desigualdades o avancen las tendencias de comercialización y enfoques instrumentalistas de la educación

En el mediano plazo, los gobiernos deberían desarrollar en asociación con la sociedad civil estrategias de recuperación curricular y la prestación de estas en todos los niveles, incluido el apoyo necesario a los educadores para facilitar la actualización de todos los alumnos.

A largo plazo, la preparación para futuras crisis será clave, mediante el establecimiento de mecanismos de respuesta a crisis y post crisis y un marco de evaluación que oriente a nuevas formas de aprendizaje, haciendo hincapié en el papel que juega la educación durante y después de las emergencias. Una conferencia internacional de evaluación del ODS posterior a la crisis podría contribuir a este proceso.

Las coaliciones educativas nacionales, los sindicatos de la educación, las redes regionales y las organizaciones internacionales no gubernamentales que constituyen la CME están listas para fortalecer la colaboración con los gobiernos para garantizar que las intervenciones ante la pandemia del COVID-19 sean equitativas, inclusivas y basadas en los derechos.

“La sociedad civil es un socio esencial y está lista para ayudar a los Estados a brindar soluciones a la crisis del COVID-19. Creemos firmemente que la educación puede ayudar a lograr el ODS 3 (salud y bienestar), y, por lo tanto, es crucial que la educación y la salud sigan siendo prioridades.” Grant Kasowanjete, Coordinador Global de la CME.

Notas a los editores:
  1. Las estadísticas mundiales sobre el impacto del COVID-19 en general y sobre la educación en particular están disponibles en los sitios web de la OMS y UNICEF, respectivamente.
  2. Un análisis exhaustivo sobre el COVID-19 y las recomendaciones de la CME están disponibles en esta Declaración Conjunta.
  3. La CME es un movimiento líder de la sociedad civil que promueve y defiende la educación como un derecho humano fundamental. La CME tiene más de 125 miembros, de los cuales 93 son coaliciones nacionales de educación, 18 ONG internacionales y 14 redes regionales y organizaciones dirigidas por jóvenes. La CME aboga por la educación como un derecho básico. La CME define la educación como la base de todas las formas de desarrollo y como un catalizador para el crecimiento. Como organización transnacional, la CME cree que la educación es la clave para garantizar un crecimiento económico sostenible y equitativo, una mejor salud y un desarrollo social.

[1] Children’s Vulnerability to Climate Change and Disaster Impacts in East Asia and the Pacific



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