No dejar a nadie atrás, incluidos los niños con discapacidades, durante la pandemia de COVID 19

No dejar a nadie atrás, incluidos los niños con discapacidades, durante la pandemia de COVID 19

El impacto sin precedentes de la pandemia de COVID -19 en todo el mundo está bien documentado, incluido su efecto negativo en los sistemas educativos, los estudiantes y las comunidades. Sin embargo, los grupos marginados, como los niños con discapacidades, son particularmente vulnerables si hay cierres de escuelas prolongados y cuando vuelven a abrir las escuelas.

 

Dishita es una niña de 10 años y vive en Nepal. Debido a que tiene autismo, depende mucho de las rutinas, y le resulta difícil entender por qué tiene que quedarse en casa todo el tiempo. Este cambio en su rutina educativa también está haciendo la vida mucho más difícil para la madre de Dishita, la sustentadora principal.

 

 

Los niños con discapacidades enfrentan mayores riesgos, ya que es probable que se vean más afectados (1) por un menor acceso a medidas de prevención y apoyo. El cierre de las escuelas también conduce a interrupciones en las rutinas diarias, lo que puede ser particularmente difícil para muchos niños con discapacidades del desarrollo y causar una presión significativa sobre sus familias y cuidadores, que requieren apoyo adicional. (2)

El cierre de las escuelas, que afecta a más de la mitad de la población mundial de niños en edad escolar, no solo interrumpe el aprendizaje, sino también el acceso a programas de alimentación, apoyo social, asistencia personal o atención médica, que a menudo están disponibles en las escuelas. Sin el entorno protector y social de las escuelas y los servicios asociados, los niños están más expuestos a la violencia y la vulnerabilidad. Y esto tiene el potencial de ser por un período de tiempo prolongado, especialmente en áreas donde será más difícil controlar la propagación del coronavirus.(3)

En el campo de refugiados Rohingya en Cox’ Bazaar, Bangladés, el cierre de centros temporales de enseñanza implica que muchos niños no recibirán sus fundamentales comidas saludables diarias. Algunos sistemas escolares han organizado comidas para llevar; otros se han decantado por transferencias de efectivo o sistemas de becas que permitirán a las familias comprar la comida que normalmente proporcionan las escuelas. (4)

Los niños y niñas con discapacidades viven a menudo en algunas de las familias más pobres, se enfrentan a discriminación en sus comunidades y no son prioritarios en términos de educación. El riesgo de exclusión es aún mayor ahora, en estos tiempos de crisis. Los niños con discapacidades también tienen más probabilidades de abandonar la escuela, y existe un riesgo real de que aquellos que dejan ahora la escuela, no regresen a largo plazo. (5)

Junto con otros actores, Humanity & Inclusion (HI) y sus socios están apoyando a autoridades nacionales y locales para garantizar que los niños con discapacidades tengan prioridad en las iniciativas públicas para llegar a los grupos más marginados. Por ejemplo, es crucial que cualquier plan de contingencia del clúster educativo promueva soluciones de aprendizaje activo y sea inclusivo, favorable y accesible para todos los niños.

La mayoría de los países, incluyendo países de ingresos bajos y medios (por ejemplo, Ruanda, Malaui y Somalia) (6), intentan ofrecer algunas opciones de escolarización en el hogar, ya sea mediante alternativas online, enviando trabajo a casa a los niños desde las escuelas, o por retransmisión de radio o televisión, plataformas de internet o una combinación de estos métodos. Por ejemplo, en Ruanda, HI está apoyando al gobierno para asegurarse de que los guiones y las lecciones para los programas de televisión se desarrollen de manera inclusiva, siguiendo los principios de educación inclusiva y garantizando que los intérpretes de lenguaje de señas también sean parte de las transmisiones.

Mientras se piensa en formas alternativas de provisión de la educación durante esta pandemia, deben suministrarse medidas de acomodo y accesibilidad razonables, para apoyar las necesidades individuales de los niños con discapacidades. Por ejemplo, los niños con trastornos auditivos deben poder acceder a la misma información, ya sea mediante el acceso a materiales escritos, o con opciones de vídeo con lenguaje de signos.

También hay una serie de opciones de aprendizaje a distancia de código abierto que se pueden usar sin conexión, como Kolibri que proporciona acceso a una biblioteca de contenido educativo con licencia abierta. Kolibri es compatible para ser utilizado con software como lectores de pantalla, por ejemplo, para apoyar a los estudiantes ciegos. La compilación de la UNESCO                                                                                                                                                               de soluciones específicas de educación a distancia ofrece una gama de opciones. También hay una gran cantidad de recursos útiles en INEE, incluidas algunas recomendaciones específicas sobre educación a distancia para niños con discapacidades.

Los niños con discapacidad intelectual también deben ser considerados, asegurando que el contenido de las lecciones sea apropiado para ellos, entregados a una velocidad que puedan entender y seguir, y su aprendizaje debe ser apoyado tanto como sea posible (7).

Cuando se cerraron las escuelas durante el brote de Ébola en 2015, HI se implicó en Sierra Leona para organizar unas lecciones por radio movilizando a voluntarios de rehabilitación de la comunidad para que apoyaran a los estudiantes con discapacidad intelectual en grupos pequeños. Tal proximidad entre grupos de individuos puede ser difícil actualmente para muchos países, pero en una vez pasada la fase aguda, este tipo de sistema puede ser de ayuda para que los alumnos entiendan mejor el contenido. Por el momento, se brinda apoyo individual a las familias más vulnerables para ayudar con el aprendizaje en el hogar.

EL ODS4 establece el compromiso de “garantizar una educación inclusiva, igualitaria, de calidad y capaz de promover oportunidades de aprendizaje de por vida, para todos”, incluyendo a personas con discapacidad. La revisión global del ODS4 en 2019 mostró que el mundo está desencaminado en el cumplimiento de sus compromisos educativos para 2030. No sólo la meta de una finalización universal de primaria y secundaria está desencaminada, sino que la llamada para enfocarse en la equidad debe tener prioridad para alcanzar los objetivos. Antes de la pandemia ya había fuera de la escuela un 50% de los niños con discapacidades de países con ingresos medios y bajos. (8) La crisis del COVID-19 afectará negativamente la situación educativa de todos los niños y jóvenes, en particular los más vulnerables, poniendo aún en más riesgo que antes la promesa del ODS4.

El alcance y la gravedad sin precedentes de esta crisis requieren de la solidaridad internacional y de una respuesta coordinada y ambiciosa a nivel global. Organizaciones de la sociedad civil, profesores, estudiantes y familias deben exigir ahora la continuidad de la educación inclusiva y de calidad durante y después de esta crisis. HI se ha unido a una labor de reivindicación educativa más amplia con relación al COVID-19, a nivel nacional y global (por ejemplo, a través de una coalición nacional en Uganda (9) y dentro de la Campaña Mundial por la Educación y sus socios globales). Es fundamental movilizar ahora la voluntad política adecuada, los recursos técnicos y la financiación para respaldar formas alternativas de educación a distancia, inversión en formación y remuneración de profesores y una tecnología innovadora y accesible.

Se necesita financiación para la educación inclusiva ahora, más que nunca.

Escrito por:

Valentina Pommato trabaja como jefa de reivindicación en Humanity & Inclusion (HI), enfocándose en los temas de la educación inclusiva y la rehabilitación en sistemas de salud. Antes de unirse a HI, trabajó en los campos de la reivindicación y la gestión de proyectos para distintas ONGs y redes (incluyendo Youth for Understanding, Tostan, y la Federación iInternacional de la Diabetes), tanto en Europa como en el exterior. Cuenta con experiencia académica en derechos humanos y desarrollo internacional.

Julia McGeown es especialista en educación inclusiva global y jefa de equipo para proyectos de educación en Humanidad e Inclusión. Es copresidenta del grupo de trabajo de Educación inclusiva en el Consorcio internacional de discapacidad y desarrollo, y miembro activo de la Campaña Mundial por la Educación Reino Unido. Cuenta con 18 años de experiencia profesional incluida experiencia en el extranjero en el sector del desarrollo educativo, trabajando en Nigeria y Uganda como formadora de profesores y ponente con Voluntary Service Overseas (VSO), apoyando el desarrollo de escuelas inclusivas y trabajando previamente como terapeuta del habla en entornos educativos. Cuenta con experiencia académica en desarrollo internacional enfocada a la discapacidad y la educación inclusiva.

  1. INEE, UNICEF, Save the Children, Plan International, Humanity & Inclusion, Finnish Church Aid, ‘El aprendizaje debe continuar: Recomendaciones para mantener a los niños seguros y aprendiendo, durante y después de la crisis del COVID-19’, abril 2020.
  2. UNESCO, ¿Cómo afecta el Coronavirus a los estudiantes con discapacidades?
  3. UNESCO, Cierre de escuelas por el coronavirus.
  4. Kolibri
  5. UNESCO
  6. INEE
  7. IDDC, ‘Respuesta al COVID-19 del grupo de trabajo de educación inclusiva de IDDC’, 6 de abril 2020.
  8. Comisión de educación, ‘El informe de generación de aprendizaje: Invertir en educación para un mundo cambiante’, 2016.
  9. AWYAD, AVSI, Catholic Relief Services, Finn Church Aid, Humanity & Inclusion, Comité de rescate internacional, Servicio jesuita al refugiado, Consejo noruego para el refugiado, PALMCorps, Plan International, Save the Children, Street Child, Tutapona, War Child Holland, Windle International Uganda, ZOA, ‘Respuesta al COVID-19 en Uganda: Mantener a los niños seguros y aprendiendo mientras las escuelas permanecen cerradas’, 27 de marzo 2020.


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