COVID-19: ¿Cómo garantizar la continuidad de la educación en África?

COVID-19: ¿Cómo garantizar la continuidad de la educación en África?

Desde su brote a fines de 2019, la pandemia de COVID-19 ha cambiado drásticamente el mundo causando muchas infecciones y muertes. África no es una excepción. Los países afectados enfrentan enormes dificultades y han implementado medidas para contener su propagación. La educación ha sido uno de los sectores más afectados por el COVID-19.

Una pandemia global con impactos regionales

Según los últimos datos proporcionados por la UNESCO, 1,57 mil millones de estudiantes en todo el mundo (91.4% de la población estudiantil mundial) se ven afectados por el cierre de escuelas y universidades, debido a las medidas para mitigar la propagación del COVID-19. Además de enfrentar una crisis de salud sin precedentes, el mundo también enfrenta una crisis de aprendizaje debido a las interrupciones en la educación causadas por el cierre de estas escuelas y universidades.

En África, muchos gobiernos han anunciado el cierre de escuelas a nivel nacional, lo que ha afectado a millones de estudiantes en todos los niveles escolares (preprimaria, primaria, secundaria hasta la universidad). Además, el número de niños sin escolarizar, ya antes del brote de COVID-19, se estima en 250 millones. Según la UNESCO, estos cierres de escuelas están afectando a más del 90% de la población estudiantil del mundo. Dentro del continente, solo Burundi continúa abriendo sus escuelas, mientras que Madagascar ha optado por cerrar escuelas solo en ciertas localidades. La consecuencia de estas medidas es que millones de alumnos han sido enviados a casa. En Nigeria, el país más poblado de África, más de 39 millones de alumnos están afectados; y en países más pequeños como Gambia, casi 600,000 estudiantes están paralizados.

Aprendizaje a distancia: oportunidades y desafíos en el continente

En un intento por mitigar los impactos a corto y largo plazo del cierre de las escuelas en los estudiantes y garantizar el aprendizaje continuo, muchos países han adoptado mecanismos de aprendizaje a distancia siguiendo la orientación de la UNESCO. Sin embargo, esto supone que la mayoría de la población tiene buena accesibilidad y conectividad a Internet, así como una infraestructura nacional adecuada.

La Alianza Mundial para la Educación (AME) también está proporcionando 250 millones de dólares para apoyar a los países en desarrollo con sus planes de respuesta y recuperación educativa para COVID-19.

En Senegal, por ejemplo, donde el acceso a Internet es limitado, el aprendizaje a distancia se vuelve hipotético. Los cursos de aprendizaje a distancia no son accesibles para la mayoría de los alumnos.

En algunos países como Costa de Marfil, el enfoque se centra en las clases para tomar exámenes.

Algunas escuelas privadas usan WhatsApp para informar a los padres sobre los ejercicios escolares que deben realizarse. Nuevamente, esto no se puede aplicar en todas partes. Para los niños de muchos países de África que están matriculados en escuelas públicas, no se está aprendiendo nada. Este es principalmente el caso de los niños que viven en zonas rurales remotas que no tienen acceso a Internet, televisión y, a veces, ni siquiera a una radio.

En Eswatini, desde febrero, el Gobierno comenzó a impartir educación a distancia mediante el uso de radio, televisión y internet, aunque ha tenido sus limitaciones.

Otros países aún no han comenzado programas de aprendizaje a distancia, ya que todavía están en el proceso de preparación de material pedagógico para los cursos en línea.

En ese caso, el papel de los padres para proporcionar supervisión y garantizar que los niños aprendan de manera efectiva es fundamental. ¿Pero cuántos padres tienen la capacidad de hacer eso? Esto tiene el potencial de ampliar las desigualdades y también afectar negativamente la calidad del aprendizaje.

¿Qué se debe hacer?

En este contexto, ANCEFA hace un llamado a los gobiernos para:

1) Garantizar de que cualquier plan de respuesta al COVID-19 sea inclusivo de las necesidades educativas de todos los alumnos, incluidos los niños más desfavorecidos y los niños con discapacidades. Todos los programas de televisión a distancia deben estar disponibles en lenguaje de señas y versiones en papel.

2) Garantizar que las niñas reciban atención especial, ya que la pandemia afecta de manera diversa a los niños y niñas, y es probable que esta última sea sometida a tareas domésticas, matrimonios y embarazos precoces, abuso y violencia.

3) Establecer mecanismos de apoyo y acompañamiento familiar para mantener el aprendizaje en el hogar y reducir la violencia doméstica contra niños, niñas y mujeres.

4) Proteger la financiación asignada al sistema educativo y aumentar la financiación sostenible para mantener el derecho a la educación de todos los alumnos.

5) Utilizar métodos innovadores para impartir educación a distancia a través de nuevas tecnologías, medios electrónicos y digitales, y otros enfoques creativos adaptables al contexto local, como los programas de radio comunitaria.

6) Garantizar la seguridad de los alumnos y los profesores al reabrir las escuelas, y que la preparación de los sistemas educativos se lleva a cabo en consulta con todas las partes interesadas para que los alumnos y los profesores no estén en riesgo.

ANCEFA desea además instar a los gobiernos africanos a priorizar la EDUCACIÓN en sus estrategias de respuesta al COVID-19; y, con el apoyo de los interesados en la educación, tomar las medidas adecuadas que protejan la seguridad de los alumnos y los docentes, las familias y las comunidades y mejoren el aprendizaje sostenible para todos los alumnos.

Escrito por:

Mame Codou Dieng

Oficial de comunicaciones/ANCEFA



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