Estudiantes del año del COVID-19

Estudiantes del año del COVID-19

Es práctica habitual distinguir los ciclos vitales de los estudiantes en base a su matriculación en uno u otro año académico. Las cifras de esos años nos ayudan a orientarnos y planificar en consecuencia. Sin embargo, el año 2020 no se define por sus cuatro cifras sino por algo del pasado año: por el COVID-19. Y para todo el mundo y, en especial para los estudiantes, este año del COVID-19 tiene muchos trazos de ser uno excepcionalmente complicado.

Despertar en una nueva realidad

No es un secreto que no estábamos preparados para funcionar de acuerdo a las nuevas reglas de la pandemia, ni lo estaban nuestras universidades, por supuesto. A mediados de marzo, cuando todos los países europeos tomaron medidas de confinamiento, la gran mayoría de universidades implementó cursos de aprendizaje a distancia de emergencia, en uno o dos días. Los estudiantes de Europa despertaron en una nueva realidad llena de desafíos. Los futuros estudiantes se despertaron sabiendo que no había ninguna certeza respecto a cómo será el semestre de otoño del 2020 ni cómo serán sus exámenes. Los estudiantes internacionales se despertaron sabiendo que tenían restricciones para viajar a casa, que habían perdido sus empleos de estudiantes, sus caseros pronto les echarían y nadie sabe si podrán realizar exámenes online, incluso en el caso de tener la suerte de lograr un vuelo de repatriación a su hogar. Los estudiantes que se graduaban se despertaron sabiendo que no había ceremonia de graduación y no había políticas de apoyo para ayudarlos a asegurar su calificación media (GPA) ya que la calidad de su trabajo de investigación y tesis podría verse afectado negativamente debido al confinamiento. Experiencias de aprendizaje menos interactivas (o no interactivas en absoluto), plataformas de aprendizaje digital complejas para el usuario, profesores no equipados a nivel digital, falta de apoyo a la salud mental y otros servicios de apoyo, en ocasiones entornos caseros incómodos, falta de certeza: todo esto se ha convertido en parte de la realidad de los estudiantes.

Aprendizaje online: un reto para el 65,66% de los estudiantes

Para el 20 de abril, la Unión Europea de estudiantes, junto al Instituto de desarrollo de la educación en Croacia, lanzó una encuesta dedicada a analizar la vida estudiantil durante la pandemia del COVID-19. Aunque la encuesta solo estuvo abierta 10 días, recopiló más de 17 000 respuestas de todos los países europeos. Los datos siguen analizándose, pero ya hay disponibles algunos resultados generales, que ayudan a comprender la situación de los estudiantes en toda Europa.

Más del 50% de los participantes indicaron tener una carga de trabajo mayor que antes de que se cancelaran las clases presenciales. El 65,66% estuvo de acuerdo con la afirmación de que les resulta difícil centrarse durante las clases online en comparación con las clases presenciales.

De los participantes, solo el 21,6% indicó que había logrado mantener su empleo de estudiante, el resto lo había perdido o aún no había logrado uno. El 35,98% de los participantes dijo tener que preocuparse más o gran parte de su tiempo, de cubrir los costes de la vida. Del mismo modo, el 41,91% de los estudiantes mencionó que la mayoría o buena parte del tiempo tiene que preocuparse de cómo equilibrar las responsabilidades sanitarias con sus estudios.

El 73,31% de los participantes declaró sentirse cansado y exhausto, siempre o gran parte del tiempo. Paralelamente, el 58,59% de ellos declaró sufrir por los nervios a veces o buena parte del tiempo.

Casi el 24% de los participantes indicó que nunca, raramente o solo a veces, tenía acceso a una buena conexión de internet. El 28,77% declaró no sentirse satisfecho con el modo en que se organizaban sus clases prácticas, el 17,27% no estaba satisfecho ni insatisfecho. El 26,12% de los estudiantes señaló estar insatisfecho con la organización de las clases teóricas, mientras el 17,94% no estaba satisfecho ni insatisfecho. Aquí es muy relevante citar un comentario de uno de los participantes de la encuesta:

Mi universidad, por ejemplo, ha respondido muy mal, con muchos retrasos, confusión y la sensación de que los estudiantes no merecen el tiempo de la universidad. Si tienen opiniones de estudiantes, estoy seguro de que la información podrá utilizarse para informar a la universidad para que sea consciente de que puede hacer más en una posible situación futura.

No obstante, junto a estos preocupantes resultados, también vimos que los estudiantes tienen esperanza y desean mejores oportunidades y futuros más brillantes. El 64,06% de los estudiantes están convencidos de que, aunque el trabajo sea duro, pueden aprenderlo, y el 63,08% cree que puede arreglárselas para hacer todo el trabajo si no se rinde.

Iniciativas positivas y esperanza para el futuro

Muchas universidades, así como profesores individuales, presentaron iniciativas online que facilitaron las vidas en confinamiento de los estudiantes. Por ejemplo, la Universidad de Maastricht (UM) presentó un proyecto de crowdfunding para apoyar a estudiantes de la UM con problemas financieros. La universidad de Cambridge ha abierto un acceso libre a más de 700 libros de texto y publicaciones de investigación. Decenas de universidades abrieron partes de sus programas como Cursos online masivos abiertos (MOOC).

Estos son solo algunos ejemplos. Algunas instituciones también lograron trabajar con plataformas digitales interactivas y fáciles de usar, integrar nuevas herramientas y metodologías al aprendizaje y la docencia, transformar los servicios de apoyo y estar ahí cuando los estudiantes los necesitan. Y nuestra responsabilidad común es asegurarnos de que todos los estudiantes pueden beneficiarse de estas oportunidades.

En general, la respuesta al COVID-19 ha sido un banco de pruebas para que las universidades comprendan que pueden y deben ser instituciones ágiles y flexibles. Esto fue una prueba de que la larga resistencia hacia la integración de tecnologías digitales y la rápida transformación a nuevas metodologías innovadoras, no tiene fundamento. Todos hemos sido testigos del potencial transformador de las universidades de toda Europa de modo que, asegurémonos de que la 2ª parte de 2020 fomenta esta transformación hacia experiencias de aprendizaje más igualitarias, inclusivas y de buena calidad para los estudiantes del año del COVID-19.

Blog por

Gohar Hovhannisyan

Gohar Hovhannisyan630 730 es vicepresidenta de la Unión Europea de Estudiantes (ESU) y forma parte del programa de estudios online de Liderazgo y gestión en educación, de la Universidad de Newcastle. En la ESU, su principal enfoque se encuentra en el área de calidad de la educación superior, con un énfasis en un aprendizaje y una docencia de calidad y una participación significativa de los estudiantes en la gobernanza de la educación superior. Tiene una amplia experiencia en representación estudiantil, que comenzó a nivel local en el consejo rector de la Universidad Estatal de Economía de Armenia y continuó a nivel nacional y europeo. A nivel nacional, lideró el establecimiento del equipo de estudiantes-expertos para la garantía de la calidad, y actualmente está desarrollando el que existe en la ESU. Trabaja como miembro del Consejo Ejecutivo de EQAR y representa a la ESU en el grupo asesor sobre aprendizaje y docencia del grupo de seguimiento de Bolonia. 

Este blog es parte de nuestra serie de blogs COVID-19 con el objetivo de resaltar los problemas que afectan a la educación, los alumnos y los activistas de la educación en todo el mundo, incluidas las poblaciones desplazadas, la educación inclusiva y para adultos. También estamos destacando temas desde perspectivas regionales en África, América Latina y varios blogs se centrarán en la juventud. Manténgase en sintonía con nuestra serie de seminarios web COVID-19 para discusiones más profundas.



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